Soltar a los perros

Hace un tiempo, con mi marido y Totoro nos reunimos con un grupo de dueños de perros de Ñuñoa que se juntan frente a la municipalidad, juntan a los perritos para que socialicen, y, claro, ellos socializan también. La mayoría suelta a sus perros…menos yo.

-Oye, ¿y cuándo vas a soltar a Totito?- me preguntaron un día.

-¡¡¡¿Soltarlo?!!! es que es tan chiquitito…- pregunté con cara de horror, mientras pensaba “¿y si lo atropellan? ¡¿y si se lo roban?!”.

-Igual deberías considerarlo, para que aprenda a volver- me dijeron- ¿a tu otro perro no lo soltaste nunca?-.

Vino a mi cabeza la primera vez que solté al Tommy. Y no fue intencional.

Yo me encontraba paseándolo a él y a su hijo, Lucas (el perro de mis hermanos) ¡y el par de guatones me botaron!…. y en la caída, se me soltaron. Yo grité “¡mis perros!”, pero ellos ya habían vuelto a lamerme la cara. Supongo que se sintieron culpables por botarme (o querían asegurarse de que estuviera bien muerta para comerme jajja…broma).

Empecé a hacer la cuenta y eso fue cuando el Lucas tenía como 2 años, por ende Tommy tenía como…6. Recién lo había soltado a los 6 años. Y la verdad es que no lo volví a soltar, excepto en parques cerrados.

Igual me hizo algo de sentido lo que me dijeron. Recuerdo que una vez Tommy se perdió (antes del espisodio de que lo soltara),  porque nos acabábamos de cambiar de casa (y de país!) y un maestro que estaba haciendo unos arreglos dejó la puerta abierta. Casi lo mato. El pobre Tommy estuvo perdido casi tres días y yo lo único que pensaba era que un auto debía haberlo atropellado, porque no sabía cruzar ni la calle solo. Por suerte, lo encontramos (o más bien una señora lo encontró y vió uno de mis carteles de búsqueda).

Así que decidí que voy a enseñarle a caminar solo a Totoro, y  a cruzar la calle. Pero de a poco y a mi manera. Nica lo voy a soltar así no más o en cualquier lado. Por ahora, aprendió a salir del departamento suelto conmigo a hacer algo corto (como botar la basura) y volver sin huir. El otro día lo soltamos un poco en un área cerrada del parque araucano, aunque no duró mucho. Y así iré avanzando. Lento pero seguro, por la seguridad de Totoro… y mi paz mental, porque tengo que reconocer que cada vez que lo suelto tengo un pequeño ataque nervioso jajaja

Ustedes ¿sueltan a sus perros?

Saludos!

 

N.

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Review: Plaza Loreto Cousiño (Providencia)

plaza loreto cousino

El otro día una amiga me propuso juntarnos en “alguna plaza de Providencia” junto a Totoro para una junta pet friendly. Y pensé en la plaza Las Lilas, en Eliodoro Yáñez, ya que en mi recuerdo, ese parque que mi hermano llamaba “el parque más bonito” cuando era chico, era bastante amistoso con los canes. Cuando llegué, me estacioné del lado equivocado y en vez de ir a Las lilas, me quedé en la plaza del lado norte, la cual, averigué más tarde, se llama Loreto Cousiño. Mi intención inicial era cruzar al otro lado, pero encontramos a demasiados perrunos amigos!!! Incluso había una perrita yorkie igual de porte que Toto, pero mucho más peinada (ahí me di cuenta que quizás mi pobre chascón necesita un corte de pelo jaja), con la que Totoro hizo más que buenas amistades (1313! jajaja).

Nuestro plan con mi amiga era pasear a Totito un poco y luego irnos a tomar un café… Claramente Toto no estuvo de acuerdo con ese plan, y finalmente nos quedamos un par de horas paseando con él y al final viendo qué quedaba abierto para comprar al menos una Coca light.

Debo decir que AMÉ este parque y definitivamente volveré. Muy limpio, con bolsitas para perros, pet friendly, iluminado. Lo recomiendo.

 

Nota: 7!

 

Review: Parque Araucano

Hoy fuimos de paseo con el señor Totoro al Parque Araucano. Aunque he estado 500mil veces acá, extrañamente nunca había venido con Totito.

No se si es porque es pascua y hay gente que se fue fuera de Santiago, pero no estaba demasiado lleno, muy agradable para pasear con el cancillo. Contra lo que dicen los carteles del parque, que te piden usar correa con tu perro, mucha gente los deja sueltos, así que llegaron hartos perrunos a olerle el trasero a Toto. Por suerte todos en son de paz. Había un canil, pero se veía como si estuviera clausurado porque la puerta no abría bien y estaba vacío cual pueblo de vaqueros del lejano oeste. Igual entramos con Totoro, pero se aburrió porque no había más perros dentro.

Lo único que me ponía nerviosa en el parque era que de repente pasaban guardias en moto. Odio las motos. Son una amenaza para los perrunos. Pero en general fue una buena visita. Definitivamente volveremos!

Nota:6,5

Ventajas del arnés versus el collar

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A la hora de sacar a pasear a tu perro, tienes dos opciones: amarrar la correa de un arnés o simplemente del collar. Yo, como mucha gente, al principio usaba solo el collar, pero empecé a notar que mis perros (en ese entonces mi beagle Tommy y su hijo Lucas, un par de guatones con demasiada fuerza para tirar) muchas veces se sentían ahogados por el tironeo. Y ahí conocí la maravilla de los arneses.

Uno tiende a imaginarse que el arnés es sólo para perros chicos tipo Totoro, y que un perro grande te lo va a hacer tira. Pero no. Un buen arnés es durable, seguro y, lo más importante, amable con el cuello de tu perro, ya que no hace la presión del tironeo en esa zona.

Con Totoro hasta el minuto solo había confiado en Puppia, una marca norteamericana de muy buena calidad. Pero dije ¿cómo va a a ser que en un mercado tan grande no exista otra marca a menor costo de igual o similar calidad? Es por eso que ahora último he estado probando varios arneses que he ido importando para encontrar el que sea BBB. Por ahora, creo que encontré uno en la categoría “arnés suave”, que es el que puse de premio para el concurso. De hecho, me gustó tanto, que pedí un lote para ponerlo a disposición de venta cuando me lleguen a un precio ultra razonable (y obvio que Totoro ya tiene el suyo!). Cuando los tenga en mi poder les cuento.

Y obvio que voy a seguir investigando productos para contarles qué me parecen e, idealmente, traerlos a precio huevo. Porque todos nuestros cachupines merecen ser tratados como reyes sin importar si tenemos presupuesto acotado.

Un abrazo a todos y mil gracias por leer Mi amigo Totoro. Y concursen!! Quizás se ganene el arnés.

N.

Pd: igual pónganle collar a sus perrunos por si se pierden!! Y el chip tampoco está de más.

Review: Plaza Ñuñoa

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Como soy vecina de Ñuñoa, voy a empezar comentando un lugar que visito harto: la plaza Ñuñoa. Aquí viene mucha gente de la zona a pasear sus perritos, especialmente en la tarde. Incluso hay un grupo que se junta frente a la municipalidad con sus canes todas las tardes. Hay dispensadores de bolsitas y basureros especialmente hechos para  dejar los desechos de tu animalito. Eso lo hace tener una sensación muy pet friendly.

¿Puntos bajos? Especialmente en la zona sur de la plaza (la que queda frente a la iglesia), hay mucha gente que carretea y deja sucio con colillas, incluso vidrios, lo cual puede ser peligroso para los animalitos. Igual la municipalidad limpia, pero con tanta bohemia (especialmente de cabros chicos que se ponen a tomar en el pasto), es difícil de controlar.

Mi nota: 5. Recomiendo más la parte norte de la plaza

Totoro at the wedding: Una historia de intransigencia

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Mi marido Gabriel, Totoro y yo tras nuestro matrimonio

“No entiendo por qué es tan impotante para ti. ES UN PERRO. Y los perros no tienen lugar en la fe”, me dijo el diácono que nos iba a casar en enero a mi y mi marido cuando fuimos a conocerlo. Ya habíamos pagado la iglesia en Lonquén donde iba a ser la ceremonia. Y mi sangre hirvió de rabia.

“Para mi es muy importante”, respondí enfática. “El padre ya lo autorizó. Además, es un perro pequeño, alguien lo va a estar cuidando y si hace ruido o quiere ir al baño, lo pueden sacar”. Miré a mi marido en busca de ayuda y él reafirmó que para ambos era muy importante que Totito estuviera, ya que es como un hijo. Ya había estado en nuestro matrimonio civil y no había habido problema.

El diácono me miró con cara de “pobre cabra chica tonta” y dijo: “Quizás deberías revisar tus prioridades en la vida. Es un perro. No puede ser tan importante para ti”.

Tuve el impulso de ser más agresiva. Pero Gabriel (mi marido), me miró con cara de “por fa, no lo hagas”, porque sabe que uno de mis defectos es ser impulsivamente agresor. A la salida me dijo que iba a ver cómo arreglarlo de forma “pacífica”. Pero yo ya me sentía muy pasada a llevar.

Ese día, mientras volvía a mi casa, no pude contener las lágrimas de rabia ¿quién se creía este tipo que venía a decirme quién debe ser o no importante para mi? Odié que los miembros de la iglesia se creyeran con esa potestad de decirte cuál es la verdad ABSOLUTA sobre algo….Aparte, ¿nunca escuchó hablar de San Francisco de Asís, PATRONO DE LOS ANIMALES?! Mientras más lo pensaba, más rabia me daba.

Cabe decir que yo no soy católica. Por supuesto, respeto a quienes lo son. Pero yo no lo soy, aunque como la mayoría de  los chilenos esté bautizada bajo esa iglesia. La razón por la que nos estábamos por casar por la iglesia era mi marido, para quien el tema sí era importante. Y yo accedí bajo una condición: que la ceremonia tuviera elementos que para mi la hicieran significativa.

Por esa razón, mi hermano menor Nico iba a tocar la guitarra a mi entrada a la iglesia; mi otro hermano menor, Mati, nos iba a entregar los anillos. Mi hermana iba a hacer una lectura. Mi tía iba a pedir por la paz en Siria, porque tenemos un amigo sirio que hicimos en un viaje, que tuvo que huir a Turquía por la guerra….Y Totoro iba a estar presente. Ya había pedido permiso en la iglesia al reservarla y el cura (que no nos podía casar por conflicto de horarios), había dicho que no había problema. Incluso lo había encontrado tierno. Entonces no iba  a ceder ante la mañosería y falta de respeto de un estúpido que se cree con superioridad moral. Para mi no era algo transable.

Gabriel intentó razonar con el diácono y no hubo caso, así que empezamos a buscar otro. Pero el tiempo apremiaba y no había nadie disponible. Si hubiera sido por mí, yo habría cancelado la ceremonia. Pero sabía que para Gabriel era importante. Pese a eso, la falta de respeto a mis creencias y convicciones por parte del diácono estaban empezando a hacerme odiar la proximidad de ese día.

Finalmente, un día almorzando en la casa de mis padres, ellos vieron mi temple desganado y me preguntaron por qué me importaba tanto. Yo les dije que Toto era como mi hijo y que yo consideraba que el amor era un regalo. Toto nos quería y nosotros lo adorábamos. Eso no es algo que TENGA QUE darse. Es un regalo qur nos dió la vida. Y si el amor es un regalo, no importa de dónde o de quién venga. Y por ende, no podía aceptar que alguien viniera a decirme que debería “revisar mis prioridades en la vida”.

Poco después de ese almuerzo, mi madre (una mujer pequeña y demasiado dulce y respetuosa para parecer de verdad) me llamó. “Deja de llorar”, dijo. “Ya hablé con el diácono y puedes llevar a Totito”. Aún no sé cómo lo convenció, porque según lo que me dijo, sus argumentos fueron los mismos que los míos. Pero filo, lo había logrado.

El día de mi matrimonio religioso fue lindo. Al entrar a la iglesia, mucha gente me miraba feliz por mi felicidad y eso se sintió muy bien. El diácono fue amable. Incluso siento que puso especial empeño en que la  ceremonia fuera personalizada para nosotros. Eso no hizo que olvidara la primera reacción que tuvo al comentarle sobre Totoro, pero sí entendí ese día que ese diácono es sólo un idiota intransigente más en mi camino y no vale la pena aproblemarse más de la cuenta por ese tipo de gente. Si yo siento que Toto es como mi hijo, es mi hijo y punto. Nadie me puede decir nada al respecto.

El amor es un regalo. Nadie tiene por qué querernos, así que cuando eso pase, hay que disfrutarlo y cuidarlo como lo más valioso del universo. Porque lo es.

Que tengan una buena semana.

Saludos,

N.

¿Adoptar o comprar?

Los animalistas a morir me van a matar por esto, pero a la hora de adquirir un perrito, muchas veces nos encontramos ante la alternativa de comprar un perrito de raza, con sus ventajas (generalmente es un cachorro, sabes cómo va a ser cuando grande), o adoptar uno de un refugio, dándole un hogar a un perrito que está abandonado.

En general, yo me inclino por la opción de darle un hogar a todos los perritos. Pero en mi caso, me encontré en una encrucijada: como vivo en un departamento, TENÍA  que saber que mi perro iba a ser de tamaño pequeño o iba a ser muy infeliz. Y, por ende, terminé comprando un perrito de criadero. Y cayó sobre mí el yugo castigador de los animalistas jaja… Pero qué más da. La llegada de Toto ha sido de las mejores cosas que me han pasado en la vida.

De todas formas ahora último he aprendido que llevando a un perrito quiltro al veterinario te pueden decir con exámenes de más o menos qué tamaño va a ser. Así que es factible adoptar y controlar relativamente el tema del tamaño, aunque obvio que hay márgenes de error.

El tema que les molesta a los animalistas con el tema de los perros de raza,en todo caso, tiene bastante sentido:

1) se lucra con un ser vivo
2) para hacer nuevas razas a veces los criadores dejan un poco de lado la salud de los perritos. Por eso pasaría, por ejemplo, que los pug tienen la nariz tan chata y tienen problemas respiratorios. O que ciertas razas tienen “predisposición” a una enfermedad X. Not cool, you guys.

Igual por ahora yo soy eternamente feliz con mi yorkie, así como lo fui antes con mi beagle…. ¡y ese sí que tenía pedigree! No sé por qué mi papá me compró un perro taaan fino, pero era hijo de campeones de rastreo en Reino Unido el cabro!! Obvio que no sacó el talento de los padres y era un paté andante jajaj pero era exquisito. El mejor amigo que podría haber pedido en la transición a la adultez.

Bueno, redondeando la idea: es cosa de cada uno qué hace y dónde consigue su perro. Igual si le puedes dar hogar a un perrito abandonado, estupendo. Pero si compras tampoco es el fin del mundo. Sólo recuerda que la adopción del perrito es un compromiso hasta la muerte, FOR EVER AND EVER. Y eso sí que no es transable.

Espero que estén teniendo un súper fin de semana.

Abrazos,

N.