Problemas de fondo

Ayer un chico me mandó un comentario a mi anterior post, en que critiqué la muerte de los dos leones en el Zoológico Metropolitano. En este comentario me preguntaba en tono bastante directo, si no me daba también pena también el niño esquizofrénico que se había lanzado a la jaula de los leones. Le respondí, pero quisiera abordar este tema, ya que me parece importante.

En efecto, he sabido que se estaba haciendo una evaluación psiquiátrica del joven que saltó a la jaula de los leones. No he leído que sea esquizofrénico, pero si lo es, en serio lo siento mucho. No soy ajena al mundo de las enfermedades mentales. Me ha tocado conocer mucha gente con problemas graves y es un drama, primero porque las isapres tratan de no cubrirte NADA de lo que necesitas para estar sano (y que es harto caro), por lo cual muchas veces hay gente mal medicada, lo cual puede generar situaciones como la del chico que se lanzó a la jaula de los leones (suponiendo que en efecto sí es esquizofrénico).

Más encima, el reconocer que tienes una enfermedad mental con el fin de conseguir ayuda, te traer el yugo castigador de la sociedad. Nadie quiere contratar a alguien con enfermedades mentales, por ejemplo. Nadie los quiere cerca, porque se asume que serán “un cacho”. Y ese grave y cruel error de nuestra sociedad hace que esta gente esté más sola y más desprotegida, con menos posibilidades de pelear por sus derechos porque temen lo que puede pasar si el mundo sabe que tienen un problema. Lo temen hasta que un día explotan y en vez de haberse tratado de forma sistémica, necesitan internarse y terminan con una cuenta del porte del Everest. Y nadie los ayuda.

Cuando hablé de la muerte de los leones y la critiqué en facebook, me equivoqué al decir que por culpa de “un idiota” estos dos leones habían muerto. Me equivoqué porque no sabía la historia de esa persona y dije la palabra idiota. Me disculpo.

Dicho esto, no creo haberme equivocado al criticar que el chico que se tiró a la jaula, sea cual sea su situación, tuvo MUCHO tiempo sin que nadie se diera cuenta de lo que estaba haciendo. El zoológico se ha defendido diciendo que tienen protocolos, que son un centro de rehabilitación y demás que es verdad, pero no pueden negar que en la situación que pasó el sábado faltó seguridad. Si alguien se hubiera dado cuenta de lo que este joven iba a hacer, todo esto se podría haber evitado. Quizás podrían haber usado dardos tranquilizantes o quizás podrían haber detenido al sujeto antes de que se tirara a la jaula.

Yo no odio a los zoológicos. Pero creo que el Metropolitano ha tenido hartas fallas en el último tiempo y es necesaria (o más bien, urgente) una revisión.

La idea de estos post no es que peleemos, ni que odiemos al zoológico ni al chiquillo que se lanzó a la jaula, porque el odio sólo genera más odio. Y eso no es constructivo. No nos lleva a mejorar nada.

Ojalá de todas las reflexiones que han salido de esta situación nos unamos en construir un mundo más amable no sólo para los animales, sino que para todos. La idea es que de todas las reflexiones que salgan lleguemos a la acción y en efecto, hagamos algo por mejorar las cosas. A nadie le gusta ser el objeto de las críticas, pero es necesario escucharlas para mejorar.

Mis mejores deseos para todos.

N.

Los animales como una “cosa”

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Hoy estoy sinceramente de duelo. La muerte de esos dos leones en el zoológico metropolitano en verdad me ha dado mucha tristeza y rabia, especialmente por las circunstancias en que sucedió. Pero no es lo único. Esos animales no vivían una buena vida en ese zoológico. De hecho, ¿por qué tenían que estar en un zoológico (chico y en malas condiciones, más encima) para empezar? ¿Por qué nosotros, los humanos, podemos decidir sobre ellos y su destino para toda la vida?

Hace un tiempo escribí un post en que me preguntaba por qué creemos que la vida humana es más importante que la de los animales. Hoy me lo pregunto más que nunca.
Hoy en nuestra constitución se considera a los animales como “bienes muebles”, osea, son cosas. De propiedad privada. Por eso yo soy “dueña” de mi perro, por ejemplo. Por eso puedo venderlo a él o sus cachorros si quiero. Por eso no se considera a los animales como seres capaces de sentir alegría, dolor, tristeza y con ello ser dignos de un trato igualitario. Es algo que podría llamar inhumano, pero hasta la palabra está mal, porque habla solo de nuestra raza. Debería decirse que es “inanimal”. O indigno, para no sonar tonta inventando palabras.

Sí, los animales son seres distintos a un humano. Pero no por eso son menos importantes.

Hay una campaña que están haciendo varias organizaciones animalistas que se llama #nosonmuebles, donde apelan a este problema y piden un cambio de ley. Apoyémosla. Tiene todo el sentido del mundo. Un animal no es igual a una cartera o un sillón de nuestra casa. No es una cosa. Dejémos de tratar como cosas a los animales!

Los animales NO SON COSAS. Sienten. Piensan. Merecen nuestro respeto. Rechacemos la violencia contra los animales, así como rechazamos la contra las personas.

Hoy me despido en serio con mucha pena, porque nosotros, los humanos, estamos transformando este mundo en una porquería y el resto de las especies no tiene la culpa. Sinceramente espero que no solo esos dos leones, sino que todos los animales y personas que han partido y sufrido producto de las consecuencias de decisiones idiotas de algunos encuentren la paz.

Saludos.

N.

Los animales como una “cosa”

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Hoy estoy sinceramente de duelo. La muerte de esos dos leones en el zoológico metropolitano en verdad me ha dado mucha tristeza y rabia, especialmente por las circunstancias en que sucedió. Pero no es lo único. Esos animales no vivían una buena vida en ese zoológico. De hecho, ¿por qué tenían que estar en un zoológico (chico y en malas condiciones, más encima) para empezar? ¿Por qué nosotros, los humanos, podemos decidir sobre ellos y su destino para toda la vida?

Hace un tiempo escribí un post en que me preguntaba por qué creemos que la vida humana es más importante que la de los animales. Hoy me lo pregunto más que nunca.
Hoy en nuestra constitución se considera a los animales como “bienes muebles”, osea, son cosas. De propiedad privada. Por eso yo soy “dueña” de mi perro, por ejemplo. Por eso puedo venderlo a él o sus cachorros si quiero. Por eso no se considera a los animales como seres capaces de sentir alegría, dolor, tristeza y con ello ser dignos de un trato igualitario. Es algo que podría llamar inhumano, pero hasta la palabra está mal, porque habla solo de nuestra raza. Debería decirse que es “inanimal”. O indigno, para no sonar tonta inventando palabras.

Sí, los animales son seres distintos a un humano. Pero no por eso son menos importantes.

Hay una campaña que están haciendo varias organizaciones animalistas que se llama #nosonmuebles, donde apelan a este problema y piden un cambio de ley. Apoyémosla. Tiene todo el sentido del mundo. Un animal no es igual a una cartera o un sillón de nuestra casa. No es una cosa. Dejémos de tratar como cosas a los animales!

Los animales NO SON COSAS. Sienten. Piensan. Merecen nuestro respeto. Rechacemos la violencia contra los animales, así como rechazamos la contra las personas.

Hoy me despido en serio con mucha pena, porque nosotros, los humanos, estamos transformando este mundo en una porquería y el resto de las especies no tiene la culpa. Sinceramente espero que no solo esos dos leones, sino que todos los animales y personas que han partido y sufrido producto de las consecuencias de decisiones idiotas de algunos encuentren la paz.

Saludos.

N.

NUEVA ACTUALIZACIÓN: REX DE NUEVO EN BUSCA DE UN HOGAR!

Pues, que quieren que les diga. La gente es como las weas. REGLA NUMERO 1 AL ADOPTAR UN ANIMAL: NO ES OPCIÓN DEVOLVERLO. Lamentablemente hay gente que cree que sí lo es. Así que nuevamente le andamos buscando casa a Rex.

Es un perrito de dos años regalón y tierno (operado y desparasitado), busca una familia que lo adopte. Tamaño mediano- grande, lo conocimos en Plaza Ñuñoa e incluso jugó con el enano de Totoro (sin intentar comerlo). ES UN ENCANTO DE PERRO.

Para más información, puede llamar al 9 83574912. Lo podemos ir dejar a alguna comuna del Gran Santiago.

rex