Contradicciones

Odio los días grises y fríos. Pero amo el sol al amanecer y en su ocaso en cualquier estación.

Odio que me apuren. Pero odio la lentitud.

Odio los prejuicios. Pero yo también los tengo.

Odio que la gente sea intolerante. Pero tampoco eso significa que yo los ame a todos (aunque sí respeto a todos).

Odio ser infeliz. Pero no siempre encuentro el amor por mi misma que hace encontrar la felicidad.

Amo a los animales. Y odio no haber podido aun dejar de comer carne.

Amo aún más a los animales. Pero también amo todos los lácteos (sorry a las vacas del mundo) y esa sí que se me hace difícil.

Amo a mi familia, aunque  a veces no me entienden nada.

Amo a Totoro.  Ahí no hay pero. Su amor es demasiado incondicional para poner un pero.

La vida está llena de demasiadas contradicciones, dolores, alegrías, sufrimientos, rabias, depresiones, euforias, etc. Pero lo que queda es el amor. Quedémonos con eso. Lo otro se puede ir arreglando en el camino.

Tengan un súper fin de semana.

N.

Seguridad perruna

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$4000

Estos cinturones de seguridad se agarran, por un lado, al broche donde va el cinturón de seguridad normal (el que uno como persona usaría) y el otro se engancha al arnés del perro (nunca al cuello). Así evitas que tu can se mueva por todo el auto o salga volando si te pegas un frenazo. Su seguridad también es importante!

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Platos funcionales

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$5000

¿Tu perro come con ansiedad? Este plato puede ser tu solución!!  Sus obstáculos en medio del plato hacen que el perro coma más lento y alcance mayor saciedad. Cuesta $5.000

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Por otro lado, si eres un dueño outdoors y te gusta pasear junto  a tu can, este plato felxible y portable será tu mejor amigo. También cuesta $5.000

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The dark side of business

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Comenzar un negocio es emocionante. Es demasiado entretenido, especialmente si lo haces en un área que amas como yo. Cuando yo yo digo que soy demasiado feliz cuando veo a un perro y a su amo felices, juro por Dios que lo digo demasiado en serio ¡Me encanta!…. Lo mismo con mi premisa de que no le vendería a nadie algo que yo misma no usaría con mi can (osea, puede ser que haya cosas que por estilo yo no usaría, pero nada que no usaría por seguriad o algo así). Así que amo haberme metido en este negocio.

La parte que no amo es la parte contable….es una lata.  Para quienes me conocen, no es sorpresa que los números y yo no nos llevamos demasiado bien. Pero por eso mismo, he puesto especial empeño en llevar ordenadamente mis libros contables (estrellita para mí). Lo malo es que cuando no te equivocas tú, se equivoca el del otro lado y te caga!!! Ahora mismo mientras escribo esto, estoy sentada en una sala de espera del Servicio de Impuestos Internos esperando a que me rectifiquen mi primera declaración de IVA, porque un proveedor sacó mal el neto y el iva en su factura, pero el total final estaba bien. Y yo, la pava, nunca caché….hasta ahora. Uggg… welcome to the dark side of business.

Quizás hay gente más administrativa que encuentra que esto es nada, pero yo lo encuentro la lata más latera de la vida. Pero sé que voy a tener que lidiar con esto si quiero tener un negocio, así que espero “amigarme” más  con el tema.

En fin, todos mis “asesores” (suena tan presidencial eso) me han dicho que es un error tonto, pero muy de principiante y que probablemente no me pasará de nuevo y todo será mucho más fluido a futuro. En serio espero que sea así, porque me muero de lataaaaa (y por lo que veo en las caras de quienes están sentados cerca mío, ellos tampoco están felices de estar aquí).

Wait… Acaban de llamar a mi número…. ¡por fin mi declaración está buena! Haleluya hermanos! Jajajja

Espero que tengan un buen finde! Yo sé que lo tendré tras haberme sacado este cacho de encima jaja

Xoxo!

N.

Las diferencias del grooming perruno en distintas razas

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Cada perro es un mundo y con cada uno, hay ciertos temas que van a aparecer, que antes no había ni existido. Y otros van a desaparecer. Sólo con la experiencia lo sabremos.

Por ejemplo, en temas de mani-pedi perruna, cuando tenía a Tommy (mi beagle), el tema de las uñas básicamente no era tema. Yo estaba al tanto de que hay un nervio con vena dentro de la uña y que no había que cortar ahí. El susodicho tenía las uñas transparentes:  yo podía ver donde empezaba la vena, así que sus manicure y pedicure eran bastante fáciles. Y cuando llegó Toto, yo me sentía una experta….hasta que vi que sus uñas eran NEGRAS! ¿Cómo iba a saber dónde empezaba la vena? Así que hasta el día de hoy hago que se las corten en la veterinaria, ya que me da demasido nervio!

Por otro lado, la limpieza de Tommy era un mega tema. Este guatón pelechaba como si le pagaran por ello y por ende, todas mis cosas siempre tenían pelo (y baba, pero eso ya es más transversal). Y bañarlo….ese sí que era tema. Porque sus pelos eran tantos, que tapaban las cañerías, así que tenía que poner filtros  y limpiarlos cada tres segundos para que no se me empezara a salir el agua de la tina…. ah y olvidate de bañarlo con la misma ropa con que pensabas estar después, porque el nivel de pelo y olor a perro mojado que quedaba tras un baño era digno de lavado intensivo hasta para los calzones que estuvieras usando.

Con Toto, eso no es un problema. Es tan enano, que me demoro 15 minutos en bañarlo y tenerlo seco y listo. Y no pelecha nada.

En favor de Tommy, debo decir que él disfrutaba de su baño, mientras que Toto lucha contra el agua, la toalla, el secador, etc. La mugre, al parecer, es su amiga jaja.

También esta el item “peluquería”. Ese tema con Tommy no existía. El tenía que peinarse y punto (ojalá hubiera conocido los furminator en ese entonces!!).
Con Toto este tema tampoco existe aún, porque no le ha crecido tanto el pelo (todavía sobrevive con los cortes de chasquilla que le hago yo para que pueda ver), pero es un tema que voy a tener que considerar a futuro, cuando se vuelva pelucón.

Y finalmente, está el item “moda”. A pesar de que es medio rebelde a veces, Toto me deja vestirlo y le tengo parkas, chalequitos, chaquetitas, etc. El Tommy en cambio, era hueso duro de roer. Nunca en la vida me dejó ponerle NADA! No importaba si había -20°C, él no se ponía nada. Y si yo le ponía algo, se lo sacaba. Y lo rompía.

Una vez logré ponerle un chaleco y se quedó quieto…yo celebré!!! “Por fin me dejaste vestirte!”, le decía, saltando a su alrededor. Y de pronto, Tommy se cae de lado, hecho una tabla. La razón por la que no se movía era que el chaleco le quedaba TAN chico, que no se podía mover. Hubo que cortar el pobre chaleco para liberarlo….aún me da risa cuando me acuerdo.

En fin. Cada perruno es un mundo aparte. Y es muy lindo ir descubriendo sus singularidades….aunque me siga dando terror cortarle las uñas a Toto. Espero aprender algún día jaja

Best wishes,

N.